Calle Málaga es, como La vida por delante, un producto buenista y de escaso recorrido que se agranda únicamente gracias al talento de su protagonista. La interpretación de Sophia Loren en la película dirigida por su hijo, Edoardo Ponti, encuentra aquí su equivalente en Carmen Maura, una presencia invasiva y arrolladora que se lleva todo por delante: la dirección, al resto del reparto y cualquier intención de la realizadora.

Ambas obras (y tantas otras cuya promoción reincide siempre en “una actuación inolvidable”) acaban convirtiéndose en ejemplos de canibalización de contenido. En este caso, hay un conflicto social de fondo, pero se diluye con rapidez; y una historia de amor en la vejez que, aunque mejor construida, suena a ya vista. Jo.

Al final, pues eso… queda algo pequeño (Calle Málaga) y algo grande y a positivar (Carmen Maura).

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