Triste como llevar a los niños al zoo. Como volar una cometa. Como los fuegos artificiales. Triste como cantar bajito una canción alegre. Omaha es una película muy triste: un viaje de ida cuya vuelta debemos componer nosotros (e intentar que todo mejore).

Robert Machoian, autor de la sensacional (y triste) El asesinato de dos Amantes, firma el guion, y el debutante Cole Webley dirige este ejercicio de bellísimo desconsuelo. John Magaro, el actor preferido de los grandes del cine indie, interpreta a un padre de familia, viudo y de estómago encogido, que despierta a sus hijos al amanecer para llevarlos hasta la ciudad del título.

No se puede contar mucho más. Hay historias increíbles por su dureza, por lo avergonzado de sus actos, porque la subsistencia puede ser tan atroz como traicionera; relatos ocultos a los que solo nos queda acompañar.

 

Leave a Reply