No recuerdo prácticamente nada de El hombre que susurraba a los caballos. Me refiero a la novela, no a la película. Aunque, en realidad, no recuerdo prácticamente nada de ninguna de las dos. Solo un fragmento del libro en el que alguien le decía a alguien que si soñaba recurrentemente con serpientes es que estaba obsesionada con las pollas. A lo que la otra persona le contestaba, aliviada, que ella soñaba recurrentemente con pollas.

Desde la perspectiva de la neurociencia, la interpretación de los sueños carece de validez empírica. Así que, Resurrection no puede ser calificada como poco accesible, enigmática o densa, sino, en todo caso, como mal interpretada. Aun así, yo pienso que la última película de Bi Gan es poco accesible, enigmática y densa. Y fascinante.

El realizador chino nos introduce en un universo, una época y un lugar desnaturalizados en el que la humanidad ha renunciado a la capacidad de soñar a cambio de la inmortalidad. Pero como la rebeldía siempre es necesaria —y más cuando de lo único que se puede morir es de aburrimiento— unos pocos sediciosos, llamados ‘delirantes’, prefieren seguir soñando. Y ante esa insurrección, una vigilante de las buenas maneras y el orden establecido entra en los sueños de un delirante para que cese en su empeño. Para convencerlo, le guía a través de la historia del cine. En serio. Parece extraño. Y lo es. Aunque el cine es un sueño dirigido, decía Buñuel.

Resurrection se divide en cinco capítulos que van desde el cine mudo hasta la actualidad (o la actualidad que representa la película). Unos más oníricos que otros, más accesibles que otros, más interesantes que otros, el episodio de la nochevieja de 1999 hace que tanta intensidad, tanta cadencia morosa y tanto ceño fruncido haya valido la pena. Un plano secuencia de casi 40 minutos a través de la última noche del milenio que llega hasta el amanecer a través de karaokes, palizas, amor y vampiros. Sensacional. Brutal.

Estamos ante un artefacto personalísimo y complicado de definirse y recomendarse. Lo dicho: si el sueño ni tiene un significado estable, una película construida como un sueño tampoco puede resolverse del todo. Y quizá, por eso, la palabra fin aparece en una pantalla dentro de otra pantalla. O quizá no. Es todo un delirio.

 

Leave a Reply