Me entrecomillo a mí mismo: “Después de Stoker se rumoreaba que el director asiático preparaba su propia versión de Arcadia, de Costa-Gavras. Solamente de especular con la atmósfera que podía darle Park Chan-Wook a las cruentas andanzas de aquel parado, se me hacía la boca sangre. Pero al final no pudo ser. La aplicación coreana de la novela The Ax, de Donald Westlake, de donde surgió Arcadia, tendrá que esperar a que algún dichoso la financie (por favor). Lo que sí hizo el creador de Oldboy es adaptar otra novela anglosajona, Falsa Identidad, de la que solamente sabíamos nada. El resultado ha sido La doncella, una sensacional película que en mi shortlist anual está muy arriba, mucho”.

Hace casi diez años de aquellas líneas y, por fin, ha llegado el día. Eso sí, al director de Old Boy, Decision to Leave y La doncella no le ha salido Old Boy, Decision to Leave y La Doncella. Empecemos por ahí. La gozada es tremenda y dura dos horas y veinte minutos. Sin embargo, las filigranas formales continuas superan el relato con creces. El Park manierista —que nos encanta— se ha canibalizado a sí mismo y, un germen potente del que extraer acusación, crítica al sistema y sequedad, se ha quedado (un poco) en comedia negra con muchos colores. Su planificación extrema, su coreografía de la violencia, sus zooms locos, sus fundidos asombrosos, su ironía estilizada, sus movimientos de cámara, su utilización ejemplar de la música y su montaje virtuoso ya no potencian el fondo, sino que lo eclipsan.

Aunque algo de reseña al individualismo que la IA puede traer sí nos queda, es tal el espectáculo que termina convirtiéndose en fin en sí mismo. De todas formas, para disfrutar de la misma historia de manera más realista, social y más frontal en su crítica al sistema, ya tenemos la versión del señor Gavras. No hay otra opción es, con menos sangre de la que esperaba, un ejercicio de control formal intenso, divertido y extremadamente potente. Una película con un lenguaje cinematográfico tan extenso que todas las personas que quieran dedicarse al videoclip, el spot publicitario o al TikTok con ínfulas deben ver para enterarse de lo que está por venir.

Así es. Aunque parece que no me ha gustado, ha sido todo lo contrario. No sé si me explico. Si habéis llegado hasta aquí, supongo que sí.

Leave a Reply