El director Paolo Genovese se hizo mundialmente conocido por haber realizado la película más versionada de la historia. Más de veinte países hicieron su propia adaptación de Perfetti sconosciuti; una intención, supongo, de puro designio comercial o de acomodo al medio que el que esto os escribe no acaba de entender al existir ya la original y estar tan cerca, temporalmente, de las reinterpretadas. Pues bien, nueve años después de aquel tino, el cineasta italiano, sabedor de la fórmula que funciona, nos presenta LocaMente. Y ahí está precisamente el inconveniente, en la palabra “fórmula”. Otra vez vuelve a contar con una pila de guionistas, otra vez vuelve a trabajar en un solo espacio y, otra vez, vuelve al concurrido tema de las parejas: con tramas y situaciones manidas que se activan como en un monólogo (vamos, para que el público se sienta identificado).
LocaMente es un Del revés para niños, sin espacio para el pensamiento crítico o el debate posvisionado, efectos que sí tenía la película de Pixar. Tal es la claridad del calco argumental que, en Italia, puede verse, desde hace unos meses, en Disney Plus; como si la finalidad fuera convertirla en una segunda parte y hacerse una doble sesión de una sentada.

La película es, como la fórmula mendigaba, un entretenimiento de poco más de hora media que busca desconectar a una audiencia que pide entretenimiento puro. Ahí sí está el acierto, pues la cosa funciona. Y la cosa es que dos personas, con cuatro personas en su cabeza, viven una primera cita nocturna, en casa de ella, y el altercado se cierne entre la complejidad de si se follan encima o simplemente quieren pasar la vida juntos.
Se ve bien. Se olvida bien. Y, lo que está claro, es que habrá de nuevo remakes around the world. A ver qué hace Álex… o ¿será Santiago? Por cierto, el título en italiano es FolleMente.



